Una jaula de Faraday es un contenedor recubierto por materiales conductores de electricidad (como planchas o mallas metálicas). Su forma y tamaño puede variar, así como también los materiales de los que está recubierta.
Funciona como un blindaje contra los efectos de un campo eléctrico proveniente del exterior.
Muchos elementos que utilizamos en la vida cotidiana aplican el
principio de la jaula de Faraday, por ejemplo: cables, hornos, microondas, automóviles y aviones.
Para comprobarlo, en 1836, Faraday recubrió las paredes de un cuarto
con láminas de aluminio. Usando un generador electroestático, aplicó
descargas de alto voltaje en el exterior de dicha habitación. Usando un
electroscopio (aparato que permite detectar la presencia de cargas eléctricas en un cuerpo) pudo comprobar que en el interior del cuarto el campo eléctrico era nulo.
Gracias a este y muchos otros experimentos, Faraday ocupa un lugar
prominente entre aquellos científicos que hicieron posible que la electricidad tenga los usos prácticos que conocemos hoy en día.
EJEMPLOS:
Al conducir un automóvil durante una tormenta
eléctrica, se recomienda permanecer dentro del vehículo, ya que sus
carrocerías funcionarán como una jaula de Faraday ante los rayos.
En las paredes de los laboratorios de IRM donde se
realizan imágenes por resonancia magnética también se colocan láminas o
mallas metálicas, para impedir que escapen ondas y proteger la salud de
los operadores.
Los ciberataques han generado una importante oferta
de productos para inhibir las ondas electromagnéticas enviadas por
eventuales hackers. Diversas empresas ofrecen accesorios para hacer
invisibles nuestros dispositivos en el ámbito de las conexiones
inalámbricas: fundas para llaves de carros, mochilas, sobres, carteras o
maletines fabricados bajo el principio de la jaula de Faraday.
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